Calle de tradición y asanas

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Nací en es ya ciudad de casa coloridas. Maracaibo alegre y vibrante como la práctica de yoga. Enérgica e iluminada.

Me vine a dar un paseo por el casco central, llenarme de su vibra e inspiración. Más de uno dirá: “Luis si inventa”. No es que sea creativa, si no que mi maestro en Argentina insistía en que la práctica no está condicionada a un espacio. No siempre tiene que ser en un ashram o en un gimnasio. En India los swami enseñan en el patio entre gallinas y vacas sagradas. Incluso, hasta en los lugares más bulliciosos se debe poner a prueba la concentración y el enfoque.

Entonces me vine una tarde a la popular Calle Carabobo, en Maracaibo, y me puse a “danzar” en asanas y publicar en las redes sociales. Curiosamente la mayoría de los locales que hay son de recreación nocturna y para mi sorpresa me escribe inmediatamente el dueño de una discoteca gay para ofrecer su terraza y organizar una clase de yoga de inclusión. “¡Eso va!”, le respondí.

Así surge todo en la vida yoguística, nada es al azar. Del paseo nació una nuevo público para transmitir mi estilo. Así que pronto en Wings haremos la primera clase de yoga para la comunidad Lgtb.